domingo, 2 de mayo de 2010

como somos


~ Los niños con síndrome de Asperger suelen ser más o menos torpes de movimientos, hablan poco y evitan mirar a los ojos. Carecen de la aptitud suficiente para entender aquel lenguaje de mínimos detalles, gestos, circunstancias y mensajes entrelineas que las personas normales descifran automáticamente, en ráfagas de pensamiento sintético. Si a un niño con Asperger la profesora le dice "pásame un lápiz", el niño piensa: "Tengo varios lapices, de varios colores y formas, ¿cuál será el que quiere? Me hace falta información. Bueno, como no la tengo le pasaré mi bolígrafo azul, que es el mejor de mis lápices". Y la profesora: "¡No, cómo me pasas un lápiz azul!, ¿eres tonto?". Un niño normal, sin esfuerzo alguno, se da cuenta por la expresión facial, el tono de la voz, el lenguaje corporal, y una serie de mínimos detalles que revelan las circunstancias del caso, que la profesora lo que quiere es un lápiz rojo para poner una mala nota.

Es triste ser un niño Asperger; les pegan en el colegio y las niñas los rechazan instintivamente. La dinámica del aprecio consiste en reconocer en el otro un igual, y la vara que mide dicha igualdad dice relación, casi exclusivamente, con nuestras habilidades para relacionarnos con los demás. Alguien deficiente en dicho ámbito será necesariamente percibido como inferior; digno de compasión o de maltrato, según sea la calidad humana de aquellos con quien se tope. Entonces, incapaces de encajar bien en la interacción social, los niños Asperger crecerán casi siempre despreciados y discriminados, preguntándose, sin obtener repuesta satisfactoria, qué hacen mal. Se volverán tímidos y solitarios; en donde estudien, trabajen o vivan siempre serán objeto de bromas y menosprecio.

El síndrome de Asperger, sin embargo, tiene una cara de algún modo positiva: quienes lo padecen, quizá por el uso abusivo que hacen del enfoque analítico, suelen tener un alto coeficiente intelectual. Hans Asperger, el psiquiatra austriaco que describió por primera vez el síndrome, llamaba a sus pacientes "pequeños profesores", ya que solían dominar a la perfección algún área de conocimiento que les interesaba, respecto de la cual mostraban una actitud obsesiva, una memoria casi perfecta y razonamientos altamente sofisticados. No obstante, según se estableció posteriormente, sin mediar interés, los niños con el síndrome suelen tener una baja capacidad de concentración, mostrándose incapaces para el estudio sistemático y fracasando muchas veces en la universidad. Pero de presentarse circunstancias propicias, a partir de las cuales coincidan sus intereses con alguna actividad lucrativa, les irá muy bien. Bill Gates, Tim Burton, Thom Yorke y Satoshi Tajiri (el creador de Pokemón) fueron diagnosticados con síndrome de Asperger.

Dicen que el mundo es cruel, que no le interesa nuestra autoestima y que sólo espera que ofrezcamos algo. Sí, puede que sea cierto, pero no es menos cierto que existen ámbitos en donde la autoestima de una persona es algo que importa; la familia, por ejemplo. Por eso, si es que tienen o llegan a tener un hijo que presente las características del síndrome de Asperger, no le digan que se "ponga listo", "que no sea sangrón" o que "sea más vivo". Seguirá igual de impropio y lo único que lograrán es dañarle innecesariamente su amor propio. Quizá lo mejor sea facilitar y apoyar sus intereses, por ridículos o excesivos que parezcan, y esperar que cuando se convierta en Bill Gates mande algo de plata.Jejejejeje, ( eso es broma)

1 comentario:

  1. afortunados somos todos aquellos que nos topamos en la vida con niños asperger..son angeles ..he conocido dos y se han convertido en mi razon para ser cada dia mejor, soy tutor figura sombra ..y me siento la persona mas feliz del mundo con mi trabajo..me han contagiado asombro, curiosidad, amor..SON LO MAXIMOOOOOOOOOOOOO..espero conocer y aprender mucho para hacer mi trabajo con excelencia..hoy puedo decir que les he aprendido mas de ustedes que lo que yo le hes enseñado...diego y sariita los amo.

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